carta inicial


agrega tu texto o foto con un mail a lucasdipascuale@gmail.com



30.9.10

Amigo, hierve la zona. Si no fuera porque córdoba es generosa, despoblada y bella en estos dias, no sabría uno con qué traje atravezar este invernadero. Me pregunto si será solo un vicio de peaton pampeano o una obviedad para cualquiera: córdoba
creciendo dentro de un pozo, córdoba inflándose como un hongo en su canaleta, córdoba ruidosa, siempre un circo fisurado y encantador.


Un agregado digno de investigación: colapso energético, generador roto, verano imprevisto (?), cuestión que a cada cual le toca estar sin luz seis horas al dia, en turnos variables. Si te toca por la mañana no podes trabajar, si llega por la siesta no podes dormir y de noche hay que transpirar a oscuras. La cosa lleva ya casi un
mes y hay que ver cómo mueve la cintura esta ciudad, una que para variar, depende como un vampiro de su cajeros, su internet, sus aires, sus semaforos, sus heladerias.


Pienso en los picapiedras, en el fondo del mar, en los los ciegos y en la cantidad de cosas que cada año se prenden o apagan dentro de uno. Pienso tambien en el inmenso pino de navidad que inauguraron hace dos meses : tenia 400 lamparas de todos colores. Fue lo primero que se apagó y ahora es un horrible monstruo unplugged plantado en medio de la Plaza España. Como los turnos de corte van por zonas, hay gente que atravieza la ciudad persiguiendo la luz como Victor Sueiro. Al contrario, yo trabajo a la hora en que se corta la zona A, vuelvo a casa cuando empieza el corte en la zona B y quiero ir al cine justo cuando se apaga la zona C. Así, prolongo al máximo mi
franja de abstinencia y espero que esto me reporte tantos progresos espirituales como a Victor. El que encuentra una librería encendida tiene que apurarse a elegir el libro, las cajeras cobran sin ticket y el cocinero mira el reloj mientras prende la tostadora.
La carencia de semáforo se compensa con una ración extra de sentido comun, todas las demoras se perdonan y a nadie se le ocurre reclamar que la cerveza este caliente.
La desdicha colectiva congrega a los vecinos en la vereda oscura, los novios chochos, los chorros tambien y dependiendo del humor del dia, uno siente que asiste sin aviso al comienzo del apocalipsis o al nacimiento de un nuevo, silencioso y bello mundo.


Hoy llego el alivio por causas naturales. Agua bendita, lluvia torrencial. El drama eléctrico me impidio terminar con mis tareas a tiempo, pero dice el almanaque que ya empezaron mis vacaciones.


Al cierre de esta edición, EPEC se endeuda lo necesario y adquiere un nuevo generador que devuelve inmediatamente la energia a la ciudad. Hay una foto: el aparato es gigante, tiene el mismo tamaño que el pino de navidad.


Te dejo un abrazo y me voy a ver si prende el ventilador.


J.








Jimena Gavazza 28.09.2010





Gracias a mi descarado empleador de antes, hoy me puedo levantar muy tranquilo a las 10:30 de la mañana. Desayuno y me lavo los dientes tratando de no desperdiciar agua. Preparo las cosas para ir al estudio porque pintaron unas fotos; no sé para qué cliente. Mientras espero el verde del semáforo unos locos, dignos de un circo ambulante, hacen malabares con pelotitas de colores. Abro mi billetera y les doy $2 pesos de mis $4, 50 que tengo, pongo primera y me voy. Llego al estudio en medio de una charla política y me quedo escuchando; del tema sé poco y nada. Hoy mi trabajo es cubrir una manifestación de la CGT, Moyano y toda la pesada. En otro semáforo, camino al centro, me cruzo con 2 malabaristas. Se dan cuenta que guita no tengo y cagándose de risa me piden un porro.
Llego al centro y arranca la manifestación. Es lunes y el reloj pisa las 13:30; me sorprende ver que hay autos y personas como para 
hacer dulce. Sigo a la gente que va en dirección a Tribunales II. Entre bombas y pancartas un boludo escribe con aerosol rojo todos los muros de la cañada. No puedo con mi genio y en la segunda esquina le digo: “Flaco, ¿Por qué no rayás en otro lado?”. “La gente tiene que saber”, me responde. No causo ningún efecto en él pero sigo más tranquilo porque he expresado lo que siento. Llego a Tribunales y veo un centenar de manifestantes. Calculo que el calor es lo que los hace chupar fernet con coca mientras el vendedor de choris se llena los bolsillos. El personaje a fotografiar es Moyano. Cuando me dispongo a hacer las fotos, la suerte no me acompaña: me quedo sin bateria en la cámara.
La cagada a pedos de mis jefes es inminente pero estoy contento. Vuelvo a casa y me encuentro solo. Quedan fotos en mis ojos. Allí hay calles, personas, sensaciones.






Ramiro Rosende  28.09.2010




29.9.10













Soledad Parisí 27.09.2010



En la palabra ciudadano entramos todos / contra toda desaparición,
contra toda ausencia con presunción de muerte y bienes en estado de abandono.
Porque es sabido que le crecen personas a la ciudad/
le crecen leones/
y pienso en personas como mi abuela,
como mi tía Coca y mi tío Lito,
en los que se levantan para darle el asiento de colectivo a alguien,
en los que plantan la felicidad con uñas y dientes, y le dejan espacio,
para que crezca,
para salvar a la ciudad del desamor.
Y se ve que les va bien,
porque ayer en el C4 un desconocido me dijo -“todo los sueños existen”-,
y vi dos que se abrazaban en la vereda.

a ellos,
gracias . 

a ustedes, -digo-.
 





Tala 23.09.2010



27.9.10

Hace unos meses, en casa de unos amigos y como de sobremesa, surgió la charla deljuicio que se está llevando adelante en Tribunales Federales II por la Verdad y la Justicia. Comentamos que a una amiga de mis amigos le afectaba directamente la temática y que mis amigos querían ver de acompañarla en alguna audiencia. Hablamos de lo duro que sería para ella escuchar nuevamente el relato de su historia familiar, y más aún en ese ámbito. 
Al poco tiempo surgió la convocatoria de Ciudadano. Tenía ganas de participar por todas las cosas que uno cree, vive o siente, diversas por cierto, en la ciudad. La verdad, me produjo escozor ver a alguna gente sentada en ese lugar...
Me pareció piola asistir a una audiencia del juicio y dejar registro de que cualquiera de nosotros puede participar en ésa o en cualquiera de las miles de instancias, colectivas o individuales, que se plantean una reflexión acerca de la ciudadanía.

Idea y producción: Facundo Di Pascuale.
Registro Fotográfico: Mariano Paiz.

Sds.







Facundo 24.09.2010




Repuesta al  ¨ Proyecto Ciudadano ¨.



El ciudadano es aquella persona que habita el lugar al que pertenece. 

Mi experiencia personal de ciudadana nace de un deseo de compartir un deseo.
Hace 25 años que habito en  la cuidad de Córdoba capital. Tengo muchos recuerdos de mi niñez recorriendo el centro con mi mama y mi hermana; el primer colectivo, los semáforos, la senda peatonal,  la primera compra, etc. Puedo decir que tengo muchos recuerdos con la cuidad. Me gusta mucho la vida del peatón. 
En el año 2007 bajo una fuerte influencia artística y  emocional,  decidí  realizar una intervención urbana titulada: ¨ EL AMOR TE ESPERA ¨ en el corazón de la cuidad que tanto quiero.  Salí a pasear por las peatonales con un enorme corazón de peluche rojo que decía en letras blancas ¨ EL AMOR TE ESPERA ¨.
Hoy, todo eso me parece una locura, pero ese día entendí muchas más cosas de las que me imaginaba. Simplemente se trataba de  compartirme a mí misma, no pensaba en nada más. Había configurado la obra para interactuar con el público, necesitaba una respuesta, necesitaba una respuesta de mi cuidad. Necesitaba una respuesta a mi necesidad de amor. Puede sonar  cursi o meloso, pero dentro mío existió un deseo muy grande de compartir y dar eso; esa imagen que se ve en la foto de arriba. Exponer esa necesidad tan personal, tan intima, sin importar prejuicios, reglas, el que dirán, el como me verán. Fue extraño; el objeto acaparó toda la atención de chicos, grandes, hombres y mujeres por igual. Algunos pasaban y se reían, otros se acercaban y preguntaban o lo tocaban, muchos se sacaron fotos, había otros que pasaban de largo. Fue genial, una  gran variedad de respuestas muy sorpresivas. Yo en un momento me sentí agotada. Fue muy catártico, y muy real. La pura interacción con el objeto en el espacio y con el público, fue entrar en contacto con  la más real tridimensión como persona y ciudadana. La obra fue  un deseo personal y también fue un regalo para el otro.

Hoy en el 2010, me veo nuevamente sorprendida, el deseo que esa vez pedí se me cumplió. Esta vez la cuidad me respondió con un  gran regalo de su parte.  En ella encontré al amor de mi vida, a mi gran compañero. El 13 de marzo de este año, en la Catedral de Córdoba donde reposó ese corazón, nos juramos amor eterno el uno al otro y nos unimos en sagrado matrimonio.

Como cuando pienso en la escultura, se trata de entrar en contacto con el espacio y con lo que hay dentro de ese espacio: el otro. Y así poder reconocerse. La cuidad como tal tiene infinitas posibilidades de acción y uno como ciudadano  puede desde pedir un limón para la milanesa, comprarse un choripan, tirar una parrilla a la vereda, correr al colectivo, hacer una manifestación, hasta poner un corazón de peluche en sus peatonales y pedir un deseo.



Gabriela Colombo




Pensando al ciudadano en una determinada situación cotidiana como es andar en bicleta. 
¿Cómo sucede esa acción en nuestro espacio? ¿Cómo se piensa y construye al ciudadano en bici? 
¿Pedelaer por decisión ética , política , estética..? ¿Por necesidad vital? ¿Por el placer de sentir el cuerpo en movimiento? 
¿Generar qué? ¿Desplazamientos, conexiones, percepciones ,sensibilidad con qué y para quién?
 
La visión del mundo, de la ciudad que armamos y habitamos.
¿El primer paso será poder reconocernos dentro de algo? 
¿Vivir cómo?
 
La acción realizada consistió en entregar pequeños carteles que decían ciudadano en bici, la gente los ubicó en sus bicletas y simultaneamente empezaron a circular y diversificar ciudadnos en bici patentados. 
La intervención se dió en el marco Bicleteada en familia (Parque Sarmiento) organizada por instituciones de Córdoba el 19 de 
septiembre de 2010.















 


Pamela de la Vega |Silvana Mancini

Registro fotográfico y fílmico |Silvana Mancini + Pamela de la Vega

Córdoba 2010












Pablo Belzagui  25.09.2010
un ciudadano/a es un Bío-código.


...gracias

V.








Vero Meloni  24.09.2010

23.9.10

Félix, en la línea de penumbra:
Yo escogería para mis recuerdos en un sitio ameno, una casa grandiosa con bosques y praderas dispuestos alrededor. Me parecería interesante recrearme con mil variados juegos y estúpidos bailes. Y por último pasaría el tiempo íntimamente acompañada de hombres y mujeres. Es un lindo lugar este que han creado como tu prisión.
esa Mujer







Damián Linossi   22.09.2010








Por Natalia Revilla  22.09.2010
Pensarme como ciudadana me remite a pensar en los derechos de todos y cada uno de los que habitan cada recóndito lugar de este país.
Y a pensar en las obligaciones de quienes tienen, por diversas razones, "mas" garantizados esos derechos que otros.
Me interpela, me obliga, me compromete a sumar para que la democracia nos alcance por igual.
Por dónde empezar? Por dónde seguir?
Va una foto tomada por mi hijo Marcelo que sintetiza, creo, alguna idea de la magnitud de la tarea que nos aguarda.
Saludos, 




Nora 22.09.2010







América dada vuelta

Describirme como ciudadano??
Hace un tiempo luego de girar un poco por el mundo me di cuenta que siempre regreso al mismo lugar, que tengo un barrio donde el almacenero me fia, donde los vecinos me conocen y yo a ellos desde toda la vida, los vi de niños, y de adultos, los vi y me vi convertirme en padre y me di cuenta cuanto los quiero y los necesito. Esa sensacion de pertenencia a un barrio humilde de albañiles y jardineros, de costureras y pequeños comerciantes me hace sentir bien, contenido y contenedor.
Por otra parte siento que hoy puedo contribuir a "modelar" la sociedad, hago unas gestiones para crear un centro de formacion tecnico profsional para romper la nefasta logica de los commodities, de la primarizacion de la economia, donde tal vez podamos reforzar acciones en pos de un trabajo con sentido, un trabajo digno con capacitacion en destrezas pero tambien con identidad.
Y vi a mi niño antes de ayer en la marcha en homenaje a su tio abuelo  Horacio y los jovencitos ejemplares secuestrados en la Noche de los Lapices y senti que vale la pena luchar y ser un ciudadano activo por una sociedad mejor.


Pablo Ungaro  22.09.2010
Un día pasé por la parte de atrás del Paseo del Buen Pastor. Bueno, no sé si es la parte de atrás, pero para mi esa la era la parte de atrás, por donde se escaparon las chicas, entre ellas mi lejana prima Barberis. Lo que siempre está allí es la iglesia de los Capuchinos, esa que es sostenida por unos pobres "pobres" que la cargan sobre las espaldas.
Allí, en la parte de atrás de ese Paseo, había una de esas gestiones culturales que invaden estos lugares. No soy bueno a la hora de poetizar este tipo de "acciones". No sé cómo llamarlas. Esta, la que me llamó la atención, venía (sí, así, venía) de una Universidad pública que no recuerdo bien cuál era, sí que era de la Provincia de Buenos Aires. Esta buena gestión consistía en una serie de cruces que hacían las veces de "representar" a los muertos en las Malvinas.
Había un cartel que anunciaba en que consistía esta obra: cruces (como las de los cementerios cristianos, la de los muertos) que querían decir algo como "esos muertos están muertos, no los tenemos que olvidar" Y había una lista de nombres que no recuerdo si decía quiénes eran, pero si no lo decía -o no recuerdo haberlo leído- es fácil de imaginar que debían ser la de los muertos.
La obra no tenía mucha imaginación puesta en gestión, más bien parecía una gestión hecha obra. Pero mi curiosidad, de ciudadano de bien, me hizo pensar en algo: ¿cuántos creyentes de otros credos que no sea el CAR había en el país? Ven, ahora esto sirvió para hacerme acordar que cuando hice el servicio militar obligatorio a todos los que respondíamos "sin religión", el
Cabo que nos llenaba la planillita, de buena onda, nos ponía CAR, "no querrás ser un comunista, no?". CAR: católica apostólica romana. Bueno, me fijé en la página web de la Secretaría de Culto -y algo más- de la Nación. Sorpresa,se reconoce un 30% de habitantes de otros credos. Nada dice de los que no
pertenecemos a ninguno.
Entonces me quedé con una gran incógnita: ¿si a mi me hubiese tocado morirme allá, me habrían puesto una de esas cruces? Otra más, ¿no había en ese grupo de soldados combatientes ninguno que no fuese CAR? Y más aún, ¿si una Universidad pública quiere con esta gestión/obra reconocer a los muertos, no tendría primero que reconocer a los individuos detrás de esos soldados/combatientes/muertos, a los simples ciudadanos, como me siento, que al menos merecemos no ser incluidos allí?



Por Pablo Belzagui  20.09.2010
Ser / Tener / Pensar
Cómo sentirnos ciudadanos...?


Ser solidario
Tener sentimiento de la equidad
Pensar en una democracia global y participativa



Ser un ciudadano ecológico
Tener respeto por la naturaleza
Pensar que no debo botar la basura en calle !!!



Ser trabajador
Tener participación
Pensar positivamente



Ser tolerante
Tener respeto por el otro
Pensar en la coexistencia intercultural



Ser justo
Tener sentido de comunidad
Pensar en la responsabilidad social



Ser ciudadano del, para y con el mundo
Tener intercambio de experiencias, saberes y apreciaciones con los demás
Pensar integralmente



Ser digno
Tener ganas
Pensar en un proyecto ideal. 


       


Joaquín Córdoba  22.09.2010
Ensayo sobre el ciudadano bacteria

Antes de la página blanca, quisiera pensarme como ciudadano del gran muladar que habita las entrañas de Colon. Este ciudadano no abunda, y es quien sabe descomponer el manual del provinciano que reserva un lugar en el mundo con los manguitos que sueña enviar al extranjero. Por el contrario hay colonias de anti-ciudadanos cuyo poder constipa, lo demás, se dice, es puro humo. Se escucha? Dicen, queremos construir ciudadanía, pues bien vayamos a las escuelas, démosles herramientas para que ejerzan sus derechos. Y que se obtiene? Habilidades necesarias para sobrevivir en el bajo relieve del anonimutis. No! Definitivamente no escribo sobre el ciudadano ilustrado que la Docta imagina reverdecer con elocuencia en la plaza pública, sino del ciudad-ano. Ojo! Este tipo de ciudadano no es una mierda resentida, sino un resto que cae y se hace bacteria. Una enorme novela podríamos evacuar en este sentido donde solo el cuello sabe lo que pesa.
Hay un lugar en el que me gustaría detenerme ante esta nueva figura del ciudad-ano. Primero que es un juego de palabras que de hecho a mi hijo le encanta. Segundo, pasando ya el ánimo de chanza, este ciudadano me es fácil describirlo como quien descompone la ilusión de una época, pero muy difícil de practicarlo ya que no es poca cosa hacer con lo que cae un estilo propio, muy por encima de los grandes cagadores de perlas. Cagadores de perla es una linda metáfora que Jacques Lacan utiliza para definir a la obra de determinados autores que consideran normales a los que logran un yo solido y que no pierden la unidad ante la embestida de las pulsiones parciales. No es una simple cita que confronta la unidad y lo fragmentario, la fortaleza y la flaqueza sino una ventaja ante cualquier ficción de pensar al ciudadano como centro.
Entonces, que, de este ciudadano cuyo estatuto pulsa en ocasiones, y cuya presencia no es fortuita ni perpetua. Un ejemplo, Plaza España al amanecer, vista panorámica, sensación de gozo, yo penetro la ciudad laberinto, pronto voy a intervenir, se mueve aún, mi mancha desde la otra escena hace un aplique, imprime una página al costado. Seguido a ello el anti-ciudadano, se impone con otra vista: la panóptica con sus transeúntes y estadísticas, ciego por atrapar al hormigueo porque los perros de Diana ladran. Cuantos irán? Pavor, ante decir cualquier pavada, pasión por encauzar el rebaño a mi corralito reconociendo como las avenidas ya se los llevan a su empleo. Hasta cuándo?
Entonces un atajo ante las pasiones del anti-ciudadno, ante la comedia metonímica: hijo, heces, dinero, falo. En lo posible descomponerla. De otra manera como no reproducir el efecto de aquellos ciudadanos embaucados en cuentos de sotanitos que instituyen una letanía para la masa crítica productiva.

Mis saludos a Piero Manzoni


Patricio Debiase 21.09.2010
la ciudad en la que vivo me hace sentir vieja
añoro
me escucho hablando de ella como si en algún momento hubiéramos ido al mismo ritmo.
pero nos hemos separado porque ya no nos parecemos
quede apretada entre medianeras
quede abandonada en el tráfico
y creo que toda esta confusión es para ocultar que se esta quedando sin personalidad
no es mas ella
es otra, para otros... mas jóvenes, audaces, ingenuos
yo igual, sigo acá
la añoranza es un consuelo feliz
y seguro la transformación traerá consigo nuevos desafíos
y la vejez nuevas herramientas para librarlos.



Por Julia Romano   20.09.2010
Hay una “línea de Valparaíso”,? una “letra de Valparaíso”, una “retórica de Valparaíso”…Cuando me pregunto a qué nos referimos con Valparaíso, siempre pienso en una oscilación. No creo que hablar de una ciudad sea fácil, ni menos representarla. Las ciudades tienen formas que podrían ser dibujadas, pintadas, desplegadas, fotografiadas, para de este modo ubicarlas en el imaginario colectivo global y señalar las características específicas de cada una. Pero es justamente en su condición informe donde se depositan las posibilidades de referirse a ellas abarcando su potencial crítico. Lo informe de cada ciudad sería aquello que no es solamente el diseño de los edificios ni su orden espacial, ni los modos de habitar determinados, ni los ciudadanos y las esferas públicas, si no que se trataría de una mezcla indeterminada de límites análogos y lógicas materiales. Estos elementos van tejiéndose, impactan sobre mi biografía y me atraviesan como espectros que componen aquello que entiendo como el espacio común, desafiando su futuro frente a las incertidumbres que se producen cada vez que adjetivamos y pluralizamos aquella palabra intraducible que significa Valparaíso, ¿Al Paraíso?




Por Paulina Varas  20.09.2010










Por Kiki Roca  20.09.2010


Ciudadana:
Lo diferente, lo múltiple: qué bueno es descubrirlo y darse cuenta de que una es capaz de ver, escuchar y sentir lo diferente y lo múltiple.










Ciudadano:
Amar mi país, desnudándolo.... mis mejores recuerdos de la niñez.









Por María Inés Peralta   19.09.2010

18.9.10

CIUDAD, AH NO!

Dedicado a la Cámara Inmobiliaria, al Gobierno de Córdoba y a la Municipalidad de esta Ciudad (que lo siguen por la web):

PAREN CON LAS DEMOLICIONES Y CONSTRUYAN MÁS CLOACAS.

AQUÍ LA VIDA ES, CADA DÍA:
+ MERCANCÍA
- VALORES HUMANOS.


CIUDAD ANO (TOTAL, LA HACHE ES MUDA)


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En Septiembre del 2000, me mudé a Roma con una valija llena de sueños, vestidos de tango, los infaltables tacos haciendo juego, mis libros y mi música.
Llevaba dos pasaportes: el argentino y el de la (in)Comunidad Europea.
Viví casi tres años en Italia, definiéndome a mí misma como: una "auto" exiliada de lujo.
Podría resumir mi estadía en pocas frases:
1º año. Me costó horrores adaptarme pero, cada vez que lo mencionaba a mis conciudadanos (en conversaciones telefónicas) me decían a gritos que la cosa allá estaba muy fea, que me la aguantara, nomás. No sabían lo que significaba, para mí, vivir en esa jungla.
2º año. Era una tana más.
3º año. Me dediqué a despojarme de todo lo que no me identificaba y a prepararme para  volver a Córdoba lo más parecida posible a la Vero que había partido con su valija llena de sueños, vestidos de tango, los infaltables tacos haciendo juego, sus libros y su música.

¡Pobre ilusa! Aún me caen fichas de esta intensa vivencia lejos de mis afectos y mi ciudad.



Por Verónica Paz de González   17.09.2010
40 días + 40 noches = ciudadano




Por Cecilia Mandrile  17.09.2010



Por Diego Perrota   16.09.2010

17.9.10

Si me pongo a reflexionar sobre ser ciudadano, inevitablemente (por características propias de mi personalidad) voy a pensar en mi, en el rol de ciudadana que cumplo (o no cumplo), en lo que creo que debería ser un ciudadano, en que cosas relaciono con esa palabra, en la ciudad que habito, en las ciudades en general, en los derechos que tengo y  a veces ni conozco, en cuan buen ciudadano se puede ser….
Entonces voy considerando que tales preguntas no me llevan a conclusiones específicas, de hecho mi rol como ciudadana que habita la Córdoba actual muchas veces puede pasar como pésimo y otras como aceptable (depende siempre para quien, claro). También voy considerando que no conozco el ciudadano modelo, ni el ilustre, y que los trámites para conseguir la ciudadanía Italiana heredada de mi bisabuelo se están volviendo tediosos pero van a permitirme conocer otros países. También Repaso que mi objetivo hacia el bien público como ciudadana no va más allá de pagar mis impuestos, estar al tanto de lo que pasa, no destruir los espacios que transito e intentar ayudar a quien pueda, pero nunca es demasiado claro!, recuerdo en los momentos en que más ciudadana me sentí y los cuento como los días en que fui a votar, las veces que puse mi firma y mi presencia para participar de algo “social” (por así decirlo), las veces que un policía me pidió mi DNI para corroborar quien soy, cuando tramité mi pasaporte, los intentos de ciudadanía Italiana, en fin, esas veces que de pronto recordas que además de ser una persona que habita este mundo, una ciudad, una casa, un espacio, etc., también sos alguien que co-existe en una sociedad, y te comportas de acuerdo a las reglas que dicha sociedad te pone, actúas como ciudadano, accionas como se espera, etc, pero también te tomás una cerveza en la vereda de un bar, salis a bailar, te subís a los bondis, caminas mucho, paseas, fumas uno en la cañada, escuchas los recis gratis en la plaza, aprovechas el poco espacio verde que hay, presciencias espectáculos, bailas, puteas, te quejas del tráfico, de los edificios, conoces un balcón desde el cual se ve la ciudad, te sentís solo en medio de un gran multitud, o nunca te sentís solo ya que la ciudad siempre te acompaña,…….. Mucho puedo seguir divagando, mucho puedo seguir explorando, no obstante el sentirme ciudadana creo que siempre va a ir acompañado del sentido de identidad y pertenencia que vaya desarrollando a lo largo de mi vida y que generalmente no puedo separarlo del sentirme además artista! Soy entonces una “ciudadana artista”, ese es mi rol en este espacio que habito, la ciudad.
p/d:  No puedo dejar de agregar a esta nota que Mi deseo es que todos seamos ciudadanos con los mismos derechos, sin excepción alguna! 












Por Natalia Pretto   16.09.2010
Pueblerina

Tengo que escribir acerca de cómo me pienso ciudadana. Elijo (me quedo) con dos opciones:

(A) Contar una breve historia o la experiencia de haber nacido en un pueblo. (No turístico, sin río y sin mar; sin sierras y sin montañas; con un arroyo marrón y algunas lagunas en las que nunca, nunca me bañé. Ni bañaré. Pero en las que un día casi pesco un pez re grande -al menos esa fue la sensación que tuve y recuerdo-. Parada en el muelle junto a mi papá que, entre desperado y  entusiasmado, cuando escuchó mi grito de emoción -“algo había picado”-, hizo todo lo posible por sacarlo. Pero el animal escapó. Ese fue mi mayor éxito en cuestiones de pesca).

(B) Contar sobre la muerte de mi abuela y su fuerte deseo de querer volver al lugar donde nació. (Otro pueblo, que a diferencia del mío, tiene una laguna en la que te podés bañar; laguna  en la que me bañé pero nunca, nunca pesqué).


Elijo (B). (Tenía las manos frías. Por eso le gustaba tocar y sentir las manos calientes de quienes la visitaban. De a poquito se iba apagando hasta que se apagó del todo.  Se quedó como dormida en una cama calentita junto a dos de sus tres hijos.
Siempre, casi todas las veces que estuvimos juntas, la abuela  nos contó de la gran preocupación y desesperación que vivieron cuando la laguna del pueblo se estaba quedando sin agua -se secaba, casi un charco-  y de todas las gestiones que realizó mi abuelo junto a otras personas para traer agua a la laguna; del gran canal que quedó luego de haberla llenado. Laguna que después de muchos años -ya muerto mi abuelo, mudada mi abuela- se volvió a llenar hasta rebalsar. De la isla de la laguna. De las otras lagunas, las encadenadas: si llenaban una, llenaban la otra.
Del grupo de colonos que llegó allí, pobló esos campos y de  las cinco amigas del grupo que todavía vivían. De a quién pertenecía aquél u otro monte que veíamos desde el camino en alguna de las tantas visitas al campo -su campo- en vacaciones, y sobre lo que ocurrió con cada uno. De las cosas que hicieron los hijos de los dueños de esos montes.
Del doctor -su doctor-, de su grupo de teatro y el de la Iglesia. De las maestras que alojó en sus casas -primero la del campo, después la del pueblo-. Del club deportivo local del cual era socia, y porqué cambió  de ser hincha de su equipo de fútbol preferido por otro, debido al comportamiento de esos jugadores en el hotel del pueblo la vez que fueron de visita a jugar un partido contra el equipo del club local.
De la cantidad de pollos que crió y las docenas de huevos que vendió para que “las chicas estudien”. De cuando venía la manga de langostas arrasando con todos los cultivos y de como ella y sus tres hijos  se defendieron una vez que esto pasó estando solos en el campo. De la cooperativa agrícola ganadera y todos los calendarios que le enviaron cada año sin olvidarlo, siempre. De la cantante de tangos que nació allí y se hizo famosa. De los corsos, los mejores de la zona.
De la parte hundida de su cabeza debido al golpe que le dio una monja con un cucharón cuando estudiaba).


Elijo (B) porque no puedo dejar de pensar que ser ciudadana (pueblerina) tiene algo que ver con la idea de la experiencia de haber habitado un lugar y el deseo de volver. Mi abuela siempre quiso volver. De mi parte no sé (me gusta).




 Por María Julia Tamagini   16.09.2010